Se confirmó que de las 42 personas que resultaron muertas, 15 pertenecían al cuerpo de resguardo. El fiscal general de la ciudad de Zahedán se negó a revelar la identidad de los sospechosos por seguridad.
La nación iraní arrestó este martes a tres hombres por su presunta relación en el atentado suicida que se produjo este domingo, donde murieron alrededor de 42 personas en el sudeste de Irán, entre estos quince miembros de la Guardia de la Revolución.
El fiscal general de la ciudad oriental iraní de Zahedán (sudeste), Mohamad Marzieh, explicó a la agencia de noticias Fars, que los tres sospechosos fueron arrestados en una ciudad del sur de Irán.
Igualmente, dijo que se está investigando el caso, pues se prevé que los tres detenidos hayan colaborado en uno de los ataques más sangrientos que ha vivido la nación iraní en los últimos años. Asimismo, el fiscal indicó que ya se conoce la identidad del suicida, que es "un ciudadano iraní", pero se negó a revelar su identidad "por cuestiones de seguridad".
Por otro lado, el gobierno iraní anunció este lunes que solicitará a Pakistán la extradición de Abdolmalek Righi, el líder del grupo insurgente Yundalá por el ataque contra el cuerpo de seguridad de la República Islámica: los Guardianes de la Revolución.
El jefe de este cuerpo dijo haber recibido una nueva prueba de un servicio de inteligencia del país que demostró que el grupo de Abdolmalek Righi "tiene una relación directa con los servicios de inteligencia norteamericano, británico y desgraciadamente paquistaní". Por otra parte, Irán denunció este domingo a Estados Unidos de ser el autor intelectual del atentado terrorista que se produjo en las fronteras de la nación islámica y Pakistán, contra el cuerpo de seguridad iraní.
Igualmente, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores del Parlamento, Alaedín Borujerdi, acusó también a EE.UU. "de estar detrás de los grupos terroristas, en particular del grupo (sunita Yundalá)".
El grupo rebelde Yundalá es generalmente acusado por las autoridades iraníes de llevar a cabo acciones armadas contra la región islámica.
viernes, 23 de octubre de 2009
lunes, 19 de octubre de 2009
Palestinos amenazan con nueva intifada tras disturbios en Jerusalén
La Autoridad Nacional Palestina (ANP) amenaza con una nueva intifada (rebelión contra la invasión israelí), a raíz de los disturbios que estallaron por una visita de un grupo de judíos a la Explanada de las Mezquitas bajo escolta policial. Unos 150 palestinos lanzaron pedradas a los israelíes, ataque que fue reprimido por la policía con el resultado de nueve agentes y 17 palestinos heridos.
Mahmud al-Habash, ministro de Culto en la ANP, consideró que hechos como éste “conducirán hacia una nueva intifada”.“Esta es una nueva agresión israelí en un lugar netamente sagrado para los musulmanes, y nos advierte de consecuencias desfavorables no sólo de parte de los palestinos, sino en todo el mundo”, destacó el ministro.
Tras una visita en 2000 del entonces jefe de la oposición israelí y después primer ministro Ariel Sharón a la Explanada de las Mezquitas, estalló la Intifada de Al-Aksa, que concluyó coincidiendo con la muerte de Yaser Arafat, en noviembre de 2004, con más de cuatro mil palestinos y un millar de israelíes muertos.
Mahmud al-Habash, ministro de Culto en la ANP, consideró que hechos como éste “conducirán hacia una nueva intifada”.“Esta es una nueva agresión israelí en un lugar netamente sagrado para los musulmanes, y nos advierte de consecuencias desfavorables no sólo de parte de los palestinos, sino en todo el mundo”, destacó el ministro.
Tras una visita en 2000 del entonces jefe de la oposición israelí y después primer ministro Ariel Sharón a la Explanada de las Mezquitas, estalló la Intifada de Al-Aksa, que concluyó coincidiendo con la muerte de Yaser Arafat, en noviembre de 2004, con más de cuatro mil palestinos y un millar de israelíes muertos.
jueves, 8 de octubre de 2009
¿Qué vínculos judíos hay con Jerusalém?
Históricamente, la posición religiosa de Jerusalém para los musulmanes dependió de las circunstancias políticas. En un ciclo constante y predecible repetido seis veces a lo largo de catorce siglos, los musulmanes se centraron en la ciudad cuando servía a sus necesidades y la ignoraron cuando no les servía.
Este contraste fue especialmente obvio durante el siglo pasado.
El control británico sobre la ciudad de Jerusalém, en 1917-48, galvanizó una pasión por Jerusalén que había estado ausente a lo largo de los 400 años de control otomano.
Sin embargo, durante todo el control jordano de la ciudad amurallada, en 1948-67, los árabes la ignoraron. Por ejemplo, la radio jordana no retransmite las oraciones de viernes desde la mezquita de Al-Aqsa, sino desde una pequeña mezquita de Ammán.
El documento fundacional de la Organización para la Liberación de Palestina, la Carta Nacional Palestina, que data de 1964, no contiene ninguna mención a Jerusalém.
El interés musulmán en la ciudad sólo revivió con la conquista israelí de Jerusalém en 1967. Jerusalém se convirtió entonces en el punto de fuga de la política árabe, sirviendo para unificar los elementos fraccionados.
En 1968 la OLP enmendó su carta para llamar a Jerusalém "el enclave de la Organización para la Liberación de Palestina".
El rey de Arabia Saudí en persona declaraba la ciudad "exactamente igual" que La Meca -religiosamente- una idea novel, por no decir blasfema. Hacia 1990, la atención islámica sobre Jerusalém alcanzaba una intensidad tan surrealista que los árabes palestinos pasaron de exaltar Jerusalén a negar la importancia histórica y sagrada de la ciudad para los judíos.
El estamento árabe palestino -académicos, clérigos y políticos - promovieron esta implausible afirmación levantando un edificio revisionista constituido a partes iguales de invención, falsedad, ficción y fraude. Borra toda conexión judía con la tierra de Israel, reemplazándolas con una nebulosa conexión árabe Palestina.
Los árabes palestinos afirman ahora que los cananitas construyeron el Templo de Salomón, que los antiguos hebreos eran miembros de tribus beduinas, que la Biblia procede de Arabia , que el Templo judío "se encontraba en Nablús, o quizá en Belén", que la presencia judía en Palestina terminó en el 70 d.C., y que los judíos de hoy son descendientes de los turcos jazares.
Yasser Arafat en persona se inventó un rey cananita inexistente, Salem, de la nada, hablando conmovedoramente acerca de esta fantasía del "ancestro" árabe palestino.
Palestinian Media Watch resume este proceso: al convertir a cananitas e israelitas en árabes y el judaísmo del antiguo Israel en Islam, la Autoridad Palestina "coge la historia judía auténtica, documentada a lo largo de miles de años de producción literaria continuada, y tacha la palabra "judío" y la reemplaza con la palabra "árabe".
La implicación política está clara: los judíos carecen de cualquier derecho sobre Jerusalén. En palabras de una valla publicitaria: "Jerusalém es árabe".
Los judíos no son bienvenidos. Tres sucesos clave, argumenta Yitzhak Reiter, de la Universidad Hebrea, transformaron esta mitología auto-indulgente en la ideología oficial: El incidente del fiel del Monte del Templo de octubre de 1990 fue testigo del infructuoso esfuerzo de un grupo judío por colocar la primera piedra del Tercer Templo, llevando a disturbios musulmanes en los que 17 alborotadores perdieron sus vidas.
Este episodio incrementó las aprensiones de los árabes palestinos con respecto a demoler los lugares sagrados islámicos, incitando una iniciativa por demostrar que Jerusalén siempre ha sido una ciudad musulmana y una ciudad árabe Palestina. Los acuerdos de Oslo de septiembre de 1993 colocaron Jerusalém, por primera vez, sobre la mesa de negociaciones.
Los árabes palestinos respondieron intentando desacreditar las conexiones judías con la ciudad.
La cumbre de Camp David de julio del 2000 vio al gobierno israelí, de nuevo por primera vez, renunciar a sus demandas de soberanía sobre zonas del Monte del Templo.
En las secas palabras de Dennis Ross, un diplomático americano presente en la cumbre, Arafat "nunca ofreció ninguna idea sustancial, ni una vez" en las conversaciones. Sin embargo, "Sí ofreció una idea nueva, y era que el Templo no existió en Jerusalém, que estuvo en Nablús". Con esto, la pseudo-historia de Jerusalén se convirtió en la política oficial de la Autoridad Palestina. La negación árabe Palestina de la conexión judía con Jerusalén tiene dos implicaciones probables a largo plazo.
En primer lugar, sugiere que la atención árabe palestina sobre Jerusalém ha alcanzado tal fervor que podría sostenerse por sí misma al margen de la política, rompiendo así un patrón de catorce siglos. Jerusalén parece haberse convertido en un interés musulmán obligatorio, uno que genera sentimientos de derecho que ya no están sujetos a consideraciones de utilidad.
En segundo lugar, esta negación difumina contundentemente la perspectiva de una resolución diplomática.
La historia de los árabes palestinos, evidentemente falsa por sí misma, aliena a sus interlocutores israelíes incluso al tiempo que reclama derechos exclusivos sobre toda la ciudad.
Como resultado, las negociaciones futuras sobre Jerusalém están destinadas a ser aún más emocionales, intrincadas y difíciles que las pasadas.
Este contraste fue especialmente obvio durante el siglo pasado.
El control británico sobre la ciudad de Jerusalém, en 1917-48, galvanizó una pasión por Jerusalén que había estado ausente a lo largo de los 400 años de control otomano.
Sin embargo, durante todo el control jordano de la ciudad amurallada, en 1948-67, los árabes la ignoraron. Por ejemplo, la radio jordana no retransmite las oraciones de viernes desde la mezquita de Al-Aqsa, sino desde una pequeña mezquita de Ammán.
El documento fundacional de la Organización para la Liberación de Palestina, la Carta Nacional Palestina, que data de 1964, no contiene ninguna mención a Jerusalém.
El interés musulmán en la ciudad sólo revivió con la conquista israelí de Jerusalém en 1967. Jerusalém se convirtió entonces en el punto de fuga de la política árabe, sirviendo para unificar los elementos fraccionados.
En 1968 la OLP enmendó su carta para llamar a Jerusalém "el enclave de la Organización para la Liberación de Palestina".
El rey de Arabia Saudí en persona declaraba la ciudad "exactamente igual" que La Meca -religiosamente- una idea novel, por no decir blasfema. Hacia 1990, la atención islámica sobre Jerusalém alcanzaba una intensidad tan surrealista que los árabes palestinos pasaron de exaltar Jerusalén a negar la importancia histórica y sagrada de la ciudad para los judíos.
El estamento árabe palestino -académicos, clérigos y políticos - promovieron esta implausible afirmación levantando un edificio revisionista constituido a partes iguales de invención, falsedad, ficción y fraude. Borra toda conexión judía con la tierra de Israel, reemplazándolas con una nebulosa conexión árabe Palestina.
Los árabes palestinos afirman ahora que los cananitas construyeron el Templo de Salomón, que los antiguos hebreos eran miembros de tribus beduinas, que la Biblia procede de Arabia , que el Templo judío "se encontraba en Nablús, o quizá en Belén", que la presencia judía en Palestina terminó en el 70 d.C., y que los judíos de hoy son descendientes de los turcos jazares.
Yasser Arafat en persona se inventó un rey cananita inexistente, Salem, de la nada, hablando conmovedoramente acerca de esta fantasía del "ancestro" árabe palestino.
Palestinian Media Watch resume este proceso: al convertir a cananitas e israelitas en árabes y el judaísmo del antiguo Israel en Islam, la Autoridad Palestina "coge la historia judía auténtica, documentada a lo largo de miles de años de producción literaria continuada, y tacha la palabra "judío" y la reemplaza con la palabra "árabe".
La implicación política está clara: los judíos carecen de cualquier derecho sobre Jerusalén. En palabras de una valla publicitaria: "Jerusalém es árabe".
Los judíos no son bienvenidos. Tres sucesos clave, argumenta Yitzhak Reiter, de la Universidad Hebrea, transformaron esta mitología auto-indulgente en la ideología oficial: El incidente del fiel del Monte del Templo de octubre de 1990 fue testigo del infructuoso esfuerzo de un grupo judío por colocar la primera piedra del Tercer Templo, llevando a disturbios musulmanes en los que 17 alborotadores perdieron sus vidas.
Este episodio incrementó las aprensiones de los árabes palestinos con respecto a demoler los lugares sagrados islámicos, incitando una iniciativa por demostrar que Jerusalén siempre ha sido una ciudad musulmana y una ciudad árabe Palestina. Los acuerdos de Oslo de septiembre de 1993 colocaron Jerusalém, por primera vez, sobre la mesa de negociaciones.
Los árabes palestinos respondieron intentando desacreditar las conexiones judías con la ciudad.
La cumbre de Camp David de julio del 2000 vio al gobierno israelí, de nuevo por primera vez, renunciar a sus demandas de soberanía sobre zonas del Monte del Templo.
En las secas palabras de Dennis Ross, un diplomático americano presente en la cumbre, Arafat "nunca ofreció ninguna idea sustancial, ni una vez" en las conversaciones. Sin embargo, "Sí ofreció una idea nueva, y era que el Templo no existió en Jerusalém, que estuvo en Nablús". Con esto, la pseudo-historia de Jerusalén se convirtió en la política oficial de la Autoridad Palestina. La negación árabe Palestina de la conexión judía con Jerusalén tiene dos implicaciones probables a largo plazo.
En primer lugar, sugiere que la atención árabe palestina sobre Jerusalém ha alcanzado tal fervor que podría sostenerse por sí misma al margen de la política, rompiendo así un patrón de catorce siglos. Jerusalén parece haberse convertido en un interés musulmán obligatorio, uno que genera sentimientos de derecho que ya no están sujetos a consideraciones de utilidad.
En segundo lugar, esta negación difumina contundentemente la perspectiva de una resolución diplomática.
La historia de los árabes palestinos, evidentemente falsa por sí misma, aliena a sus interlocutores israelíes incluso al tiempo que reclama derechos exclusivos sobre toda la ciudad.
Como resultado, las negociaciones futuras sobre Jerusalém están destinadas a ser aún más emocionales, intrincadas y difíciles que las pasadas.
jueves, 1 de octubre de 2009
Un judío dispara y hiere a dos palestinos en Jerusalén Este
Un individuo judío disparó e hirió hoy a dos palestinos en Jerusalén Este, antes de ser detenido por la policía en el lugar del suceso, informan medios locales.
Las víctimas del ataque, un adolescente de 13 años y un hombre de 40, heridos de leve a grave consideración, fueron trasladados a un hospital de esa parte de la ciudad donde reciben tratamiento médico.
El autor de los disparos, un hombre de unos veinte años era interrogado esta tarde y según la policía, tenía permiso de armas.
Las circunstancias del tiroteo, que se produjo en las inmediaciones de un estacionamiento en la parte este de la ciudad, son inciertas.
Sin embargo, según una investigación preliminar de la policía, el autor de los disparos dijo haber abierto fuego en defensa propia después de haber sido atacado por un grupo de seis palestinos.
Palestinos en el lugar del suceso protestaron contra el tiroteo lanzando piedras a la policía y a algunas viviendas judías en el vecino barrio de Siluán, aledaño a la ciudadela antigua.
La tensión entre judíos y palestinos en Jerusalén ha resurgido recientemente tras el reciente desalojo de dos familias palestinas de sus hogares tras una decisión de un tribunal israelí, así como la amenaza de demolición que pesa sobre decenas de viviendas palestinas en Jerusalén que Israel dice fueron construidas sin contar con los permisos correspondientes.
Israel ocupó la parte este de Jerusalén durante la Guerra de los Seis Días (1967) y se ha anexado ese territorio que considera parte integral de su capital.
Los palestinos aspiran a establecer en esa parte la capital de su futuro estado independiente.
Las víctimas del ataque, un adolescente de 13 años y un hombre de 40, heridos de leve a grave consideración, fueron trasladados a un hospital de esa parte de la ciudad donde reciben tratamiento médico.
El autor de los disparos, un hombre de unos veinte años era interrogado esta tarde y según la policía, tenía permiso de armas.
Las circunstancias del tiroteo, que se produjo en las inmediaciones de un estacionamiento en la parte este de la ciudad, son inciertas.
Sin embargo, según una investigación preliminar de la policía, el autor de los disparos dijo haber abierto fuego en defensa propia después de haber sido atacado por un grupo de seis palestinos.
Palestinos en el lugar del suceso protestaron contra el tiroteo lanzando piedras a la policía y a algunas viviendas judías en el vecino barrio de Siluán, aledaño a la ciudadela antigua.
La tensión entre judíos y palestinos en Jerusalén ha resurgido recientemente tras el reciente desalojo de dos familias palestinas de sus hogares tras una decisión de un tribunal israelí, así como la amenaza de demolición que pesa sobre decenas de viviendas palestinas en Jerusalén que Israel dice fueron construidas sin contar con los permisos correspondientes.
Israel ocupó la parte este de Jerusalén durante la Guerra de los Seis Días (1967) y se ha anexado ese territorio que considera parte integral de su capital.
Los palestinos aspiran a establecer en esa parte la capital de su futuro estado independiente.
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